Faz SoCial - FaCial - ¡Buenos días!

En este sueño que vivo se incluyen todas las mañanas los "buenos días", de Lunes a Viernes la tercera, cuarta y hasta quinta ocasión que respondo a un "¡buenos días!" ocurre en el trayecto de la casa al trabajo.

¿Qué tiene qué ver esto con el título del post “Faz SoCial - FaCial”?

Resulta que el saludo proviene de repartidor@s del diario gratuito Publimetro que trabajan en algunos de los cruces en mi recorrido. No sé por qué sus empleadores eligieron instalarlos en puntos donde más chifla el aire y menos pega el sol, justo en estos días en que el clima tatúa sus manos y sonrisa del mismo violáceo color.

Es fácil suponer que no cuentan en su empresa con un área de R.H. que les procure con sugerentes emails instándoles a cuidarse y que si se resfrían es preferible que hagan home office. Sin embargo ahí están ellos -desde tempranito- chambeando, recordándome que no todos los que están en la calle pertenecen a la economía informal.

El costo de oportunidad que est@s chic@s enfrentan es alto y sería iluso de mi parte el suponer que decidieron abdicar a la cobertura paternal de la colegiatura de universidad privada y el estilo de vida consecuente; por costo de oportunidad me refiero a que seguramente en sus ambientes se les presentan otras “alternativas” -reventa, comercio ambulante, piratería, franela, menudeo de… mejor ni las invoco- y no obstante, ell@s optaron por estar dónde se les asigne (pegue o no pegue el sol) entregando periódico a las ventanillas que descienden a recibir el matutino ejemplar.

Una maestra amiga me dijo “yo no leo basura”, mientras respondía que yo tampoco me acordé de la frase de la campaña de Gandhi con la que pasé una de las mejores veladas:




Regreso al tema: la lectura, mi México, estratos sociales… wow, y ahora voy a dedicarle a mi colegiada amiga el texto.

Recuerdo el loable programa “Con la frente en alto” para difundir la lectura… alianzas y elementos conjugados para el éxito:

Millones de ejemplares de joyas de la literatura universal fueron dispuestos por las Editoriales de FCE, SEP y Difusión Cultural UNAM al precio equivalente hoy día de $20 pesos.

Canales – niños de la calle, tragafuegos, chavos banda desertores, reclutados para comercializar los ejemplares las esquinas y que además estarían siendo monitoreados para acudir a talleres de enseñanza de artes y oficios, alfabetización, así como a comedores para garantizar una nutrición mínima.

Hasta aquí da toda la pinta de una situación “ganar-ganar-ganar” :
---editoriales dando salida a sus descomunales tirajes
---la sociedad con obras literarias a precios inmejorables
---jóvenes marginados que serían incorporados
---mi México más “culto” y propiciando la movilidad social

Efectivamente, a la larga los libros circularon. Si fue un “ganar” pero no para todas las partes. Lo que pasó con el programa no fue el “carpetazo” como podría suponerse ocurre regularmente. Tengo la imagen grabada: gorras con una cinta del color de la vida prometida en las que se leía “Con la frente en alto” (1) algunos de los jóvenes vestían mandiles rosas para cargar ejemplares y recolectar monedas, los mandiles en el pecho tenían la leyenda “Dennos y démonos una vida mejor”. (2)

En aquel tiempo los autos circulaban con los vidrios bajados al llegar a la esquina con luz roja el novel vendedor se acercaba con libros cada uno en bolsa de plástico transparente, veías el título y palpando el libro corroborabas el precio (como si el bajo costo tuviera relación con el peso en inconsciente despliegue de nuestros genes de marchantes de tianguis) y antes que el semáforo diera el siga ya eras el feliz poseedor de “La Iliada y la Odisea”.

Unas cuantas cuadras más adelante, en otro semáforo una jovencita sonriente “Con la frente en alto” apenas venía acercándose para ofrecerte clásicos de entre sus manos “Cicerón”, “Virgilio” oteabas los títulos pero las más de las veces la respuesta era un solemne “ya cooperé” incluso antes de que pudiera saludarte.

¡Qué!????

¿En dónde quedó esa sed por la cultura? –al parecer se sació a los veinte pesos.(3) Además, puedes imaginar el efecto del comentario “ya cooperé” una y otra vez como si la chica fuera voluntaria de boteo en colecta nacional… supongo que para la jovencita esto no se parecía a lo que le habían contado que era el empleo y por lo que precisamente había decidido dejar de pedir limosna…En fin. De cualquier forma este ejemplo no fue el más rudo de los descalabros en su aspiración a una vida digna.

La hostilidad empezó cuando recién les asignaron esa esquina, en sus primeros días se les vinieron encima los de la Unión de Voceadores y Expendedores de Periódicos. Ellos no iban a permitir que de buenas a primeras l@s de la gorrita hicieran su venta y se llevaran de un jalón lo de más de seis ejemplares, se enojaban aún más cuando eran personas que por años les habían comprado el Alarma, el Esto, el Ovaciones en esa calle. “No se vale”, “es mi esquina”, “son mis clientes” imagino que se decían unos y otros… …suspiro, ay caray, esto de las guerras por los territorios no son exclusivas de los narcos, ni de los de Medio Oriente, ni tampoco fue el Reforma el primero en padecer los obstáculos de la Unión de Voceadores del D.F., sólo que el Reforma no estaba usando gorra para darse una vida mejor, ni tenía crisol de ilusiones que pudiera quebrarse.

Al cabo de algunas semanas la historia que les habían platicado a los chavos y chavas para que estuvieran con la frente en alto no era tan estilo “Rosa Salvaje” como sonaba, la promesa de movilidad social se transformó en falacia. La enorme rotación fue imperceptible ante la cantidad de oferta laboral, siempre había uno nuevo que se pusiera la camiseta.

Los chavos desertores al regresar eran rechazados por su banda, me figuro que similar a como ocurre con las palomas que se le avientan a picotazos a otra sólo porque no es de su campanario, ell@s habían perdido su lugar, ya no pertenecían. El tema estaba fuerte: completamos la venta de los libros pero quebramos ilusiones, los sacamos de un estrato y ahora no los podíamos devolver, tampoco habían sido asimilados por los expendedores de periódico tradicionales con lo que ni siquiera hubo movilidad horizontal.

La mayoría de los automovilistas siempre sonrientes, relajados y considerados, nunca mal encarados, ensimismados y apresurados era cuento de otra ciudad, pero no el del D.F. de 1986 cuando todavía se tocaba el claxon en cien metros de “a vuelta de rueda.” No sé qué más contar, sólo intuyo que algunos de los niños de la calle tuvieron hijos en la calle que en el 2006 algunos también tuvieron niños en la calle… ya desde entonces Ceci Pesset recalcaba que estaba en nosotros contribuir a que los niños de la calle fuesen el doctor y no el asaltante de nuestros hijos.

En fin, parece tragedia y no lo es si lo comparas con las escenas de los noticieros de esta semana. De vuelta al tema: yo tampoco leo basura y lanzaron ese programa con joyas literarias y… dice espectacularmente Gandhi algo que tristemente causa risa y no pesar:



Faz Social – FaCial. Así estamos: te pongo un espejo de lo egoísta que somos (la faz social) y lo que hacemos es ponemos es una mascarilla, nos damos un facial, “sí… deposita en la cuenta xxxxxxxx”, “trae botellas de agua, cobijas, etc”, “México dona tanto” “la empresa dona tanto”, Latinoamérica dona tanto” “yo ya cooperé” Hey, stop it!!!! Pero no me malinterpretes, no estoy diciendo que no te hagas el FaCial y no envíes tu donativo, envíalo, claro, enviémoslo.

Si preguntara ¿qué prefieres más hospitales o seguridad? somos tan egoístas que diríamos: ¡seguridad! ¿entonces por qué carajos andas cooperando pa’l hospital cada diciembre? ¿por las historias que te cuentan? Te acabo de contar la historia con la que puedes construir tu seguridad gratuitamente y me contestas que tu no lees basura ¡comm’on Ms. Harvard! ¡Nunca hablé de leer
!(4)

Escribí que en este sueño que vivo se incluyen todas las mañanas los "buenos días", de Lunes a Viernes la tercera, cuarta y hasta quinta ocasión que respondo a un "¡buenos días!" el saludo proviene de repartidor@s del diario gratuito que trabajan en algunos de los cruces en mi recorrido. El costo de oportunidad que est@s chic@s enfrentan es alto porque seguramente en sus ambientes se les presentan otras “alternativas” -reventa, comercio ambulante, piratería, franela, menudeo de… mejor ni las invoco- y no obstante, ell@s optaron por el empleo formal en condiciones adversas y ahí están. No sé cuánto ganan ni para qué les alcanza, ni a cuántos mantienen, ni cuánto ahorran con lo que les pagan, ni tampoco sé si los que les pagan les tienen en consideración en su nómina con todas las de la ley (en cuyo caso les va a llegar menos lana por eso de los impuestos). Tienen mi respeto porque como dijo Voltaire “El trabajo nos aleja de tres demonios: aburrimiento, vicio y necesidad” además de que es vitalizador recolectar saludos en el trayecto a la oficina.

¡Buenos días!

Fa


===================================
(1) El slogan “Con la frente en alto” con el que se bautizó el programa y cuyo nombre a Paco Ignacio Taibo II le pareció extraño y producto de “un momento de locura creativa” para mí era un recordatorio eficaz dirigido tanto al portador de la gorra como al lector. Al primero para reforzar el ánimo digno de su persona y labor y al segundo para sensibilizarlo.

(2) Igualmente la leyenda “Dennos y démonos una vida mejor” iba dirigida al portador y al lector. Por si acaso se retomara el programa aprovecho para recomendar–conforme al egoísmo privativo de hoy día- tendría mejor efecto si se usa en singular “Dame y date una vida mejor”. Adicionalmente refleja que dar y recibir es lo mismo.

(3) Acá en mi pueblo rogamos por una librería, decíamos que nos confundían con los bárbaros del Norte y cuando por fin llegó… poco me duró el gusto ya no está Gandhi en Huixquilucan ¿en dónde quedó la sed por la buena lectura? Su “Osea, lee.” no fue leído.

(4) De hecho muchos de los ejemplares son de DondelaPaz, está entrenado y sólo hace en el periódico ;)

No hay comentarios: